viernes, 16 de noviembre de 2018

Emilia y el hombre de nombre común (I)

BANDA SONORA

Emilia no cree en el destino, aunque algunas cosas la hagan dudar.

Como cuando tomó ese camino que rara vez había tomado porque estaba aburrida de todos los demás, y lo vio al pasar. Le llamó la atención su postura: parado junto a la ventana con el brazo apoyado en el marco. Su brazo derecho, Emilia todavía no lo sabía, pero iba a enamorarse de ese brazo pocos tiempos después.

No es casual que escriba tiempos el plural: el tiempo es una constante verificable, calculabre; los tiempos son variables que no podemos controlar.

Es difícil definir quién se acercó a quién y aquí es donde Emilia acusa a lo que el resto llama destino. Le gusta pensar que caminaron a la vez hacia el mismo lugar hasta chocar y fusionarse en un único punto de densidad infinita, como un Big Bang a la inversa. A partir de entonces los tiempos se le confunden.