viernes, 16 de noviembre de 2018

Emilia y el hombre de nombre común (I)

BANDA SONORA

Emilia no cree en el destino, aunque algunas cosas la hagan dudar.

Como cuando tomó ese camino que rara vez había tomado porque estaba aburrida de todos los demás, y lo vio al pasar. Le llamó la atención su postura: parado junto a la ventana con el brazo apoyado en el marco. Su brazo derecho, Emilia todavía no lo sabía, pero iba a enamorarse de ese brazo pocos tiempos después.

No es casual que escriba tiempos el plural: el tiempo es una constante verificable, calculabre; los tiempos son variables que no podemos controlar.

Es difícil definir quién se acercó a quién y aquí es donde Emilia acusa a lo que el resto llama destino. Le gusta pensar que caminaron a la vez hacia el mismo lugar hasta chocar y fusionarse en un único punto de densidad infinita, como un Big Bang a la inversa. A partir de entonces los tiempos se le confunden.

jueves, 19 de octubre de 2017

Emilia y el insomnio

Banda sonora

La primera vez que te soltaste el pelo pensé que siempre deberías llevarlo así. Los celos más grandes los sufrí por esa cortina negra que te acariciaba los hombros y siempre olía a shampoo. Te movías y me acordaba de esa canción -so how could your hair have the nerve to dance around like that, blowing, and how could the air have the nerve to blow your hair around like thatY un día, solamente un día, me atreví a tocarlo, de verdad tocarlo, como si me perteneciera, y de pronto tus mejillas estuvieron rojas.
Me tomabas por sorpresa con cada abrazo si apretabas tu abdomen contra mi espalda, cuando no te trepabas y me mordías una oreja. A veces me molestabas de verdad.


En realidad siempre te noté un poquito triste.

Cuando levantabas las sábanas buscando las medias que se te escondían por ahí después de dormir,
me mirabas con cara de no sé qué, y yo me reía porque no me parecía importante.
Te ofendías, sí, siempre te ofendías. Vos no pensabas que para mi la cuestión no pasaba por ahí. A mi me gustaba verte así, enterrada con las patas para arriba y los dedos helados de frío, perdida en ese universo blanco de dobleces y pelusas, donde cada tanto te chocabas con mis rodillas y te enojabas todavía más. Graciosa, casi torpe, lucías cuerpo y alma desnudos sin un pero que se animara a cruzar la puerta, y ahí atrás de la dulzura, de la rabia repartida entre la media, el frío y mis rodillas, ahí asomaba una lágrima.

A veces te parabas derecha y estirabas la mano para apretar la mía con fuerza, como si acabaran de presentarnos. Te gustaba inclinar un poquito la cabeza y que yo siguiera con una reverencia. Juntabas floress y me las metías en el bolsillo.

Entonces me gritabas largo rato. Y atrás de ese desfile de barbaridades, la lágrima otra vez.

Seguro pensabas que despedirse no es fácil, porque de otra forma no puedo explicarlo. Tarareaba despacito mientras guardabas las últimas cosas en la mochila esa de mierda, I can tell that you are serious, y me mostré tranquilo cuando te metiste abajo de la cama. No pudiste ofenderte, reconociendo lo ridícula que era mi nariz sangrando por esa mano estampada en el medio de la cara. You're looking for that hurt look around my mouth, the look of a steep fall. Me tragué la sangre que llegaba a los labios.

No quise ensuciarte y no te abracé.

viernes, 28 de julio de 2017

diez minutos más: 24 centavos

Apreté los párpados y conté hasta tres antes de exhalar. Trataba de controlar la respiración, de acomodar al corazón que saltaba adentro del pecho. Para cuando abrí los ojos ya habíamos alcanzado la superficie y el sol no me dejaba ver, así que volví a cerrarlos.

Me están temblando las manos cuando llega, trato de disimularlo mientras camino hacia él.
Está fumando. Me gusta su expresión al fumar, me gusta verlo. Pasaría horas mirándolo.

Tenía la sensación de estar viendo las imágenes proyectadas en la ventanilla, como una película. Repasé los gestos, tratando de descifrarlos.

Levanto la mirada lo suficiente como para asegurarme de que sigue ahí, mientras repaso distraídamente los títulos de los libros amontonados en las mesas. Cada vez que pasa por detrás tengo esta sensación como de estar a punto de equivocarme.

Aprendí que la sensación de ahogo la causaba el exceso de aire en los pulmones. Volví a exhalar y me recosté, decidida a aprovechar el movimiento como sedante.

Apoyar la cabeza en su brazo es mi forma de decirle que quiero estar cerca de él. Siento su mano en mi cara y cómo le vibra el pecho al hablarme. Lo único en lo que pienso es en cómo voy a hacer para contestarle sin que note la falta de aire, la angustia provocada por no poder respirar.

Abracé la idea de que iba a ser otro día sin dormir. Sonreí.

Es casi poético que nuestros caminos de vuelta a casa sean opuestos, que me de vuelta después de unos cuántos pasos para verlo perdiéndose entre toda la gente, pensando en que quizás, por un segundo, el va a mirarme también.



miércoles, 31 de mayo de 2017

Tienes un e-mail: capítulo 3 "no subject" (parte II)

Estos fueron los últimos e-mails intercambiados con Ringo en Febrero de 2011. Los próximos son de mediados de Marzo, pero no recuerdo por qué.

From: Emilia
To: Ringo
No Subject 
Date: Sat, 26 Feb 2011


¿Será la magia de la que hablábamos?

From: Ringo
To: Emilia
RE: No Subject
Date: Sat, 26 Feb 2011


Quizás.
Yo noto algo que sobrepasa lo corriente...y me gusta.

From: Emilia
To: Ringo

¿Será posible?

From: Ringo
To: Emilia


Parece ser posible, ser real, está pasando.

From: Emilia
To: Ringo

¿Valdrá la pena?

lunes, 1 de mayo de 2017

carta para alguien que conocí en un tren


Te vi  Te encontré Subiste al tren. Te había visto un millón de otras veces, pero nunca como ayer. Silbabas, por eso te miré. Con el diario abajo del brazo, soplabas las notas con total naturalidad y prescindencia del mundo de los demás. De mi. Siempre quise hablarte, pero nunca No supe qué decir hasta que te acercaste y apoyaste tu mano en el respaldo de mi asiento. Debería haber dicho que te amaba. Dije "¿Te querés sentar?" y bastó para verte sonreír. Iluminaste el vagón Me bajé en Banfield todavía pensando que debería haber dicho algo más, o que no debería haber bajado inteligente. Nunca sé qué decir.
Ayer estabas particularmente hermoso lindo bien Ayer estabas particular. Sentí que me miraste como si me conocieras, como si también me hubieras visto desde atrás de ese libro que terminaste el lunes, sentada de cara a vos, esperando que nuestros ojos se encontraran Por primera vez me desenchufé, quería escucharte, quería que dijeras que me estabas buscando porque silbabas. Así de sencillo fue.
Ojalá hubiera sabido cómo manejar la situación hacer para tocarte, porque estoy segura de que, entonces, el mundo va a explotar.

Sólo quería que lo supieras.

martes, 25 de abril de 2017

para fumar abajo de la lluvia

Estamos hechos de lo que elegimos. De la música, de la ropa, de los amigos, de los libros, de lo que guardamos y lo que perdemos, de las películas que vemos, de los viajes, de todo lo que tuvimos oportunidad de hacer o decir y no hicimos ni dijimos. Nos fabricamos cada vez que tomamos una decisión. Hasta las elecciones ajenas nos moldean: un nombre, un color, ciertos juguetes, una forma de crianza y de dar amor.
Pero hay una elección que nos pesa en la espalda, que nos pincha desde adentro y nos quema la cabeza. Una a la que estamos completamente sometidos, y nos duele, y nos hace llorar, y no le encontramos la vuelta.

No podemos elegir quién nos elige a nosotros.

martes, 18 de abril de 2017

Tienes un e-mail: capítulo 2 "no subject" (parte I)

Esta vez la canción está al final.


From: Emilia
To: Ringo
No Subject 
Date: Sat, 26 Feb 2011


Si escribís chiquitito parece que contaras un secreto.

From: Ringo
To: Emilia
RE: No Subject
Date: Sat, 26 Feb 2011


¿Es un secreto? Bueno, contame lo que sea...Shh, bajito...

From: Emilia
To: Ringo

Aunque estemos lejos parece como si no.

From: Ringo
To: Emilia

¿Ha visto usted? Muy loco

From: Emilia
To: Ringo

¿También lo notó?
Inexplicable
¿Ya le había pasado?

From: Ringo
To: Emilia

Claro que lo noté, se siente. Es muy raro.

No, no me había pasado.